La pianista [The Piano Teacher] Audiobook By Elfriede Jelinek, Pablo Diener cover art

La pianista [The Piano Teacher]

Preview

Get 30 days of Standard free

Auto-renews at $8.99/mo after 30-day trial. Cancel anytime
Try for $0.00
More purchase options

La pianista [The Piano Teacher]

By: Elfriede Jelinek, Pablo Diener
Narrated by: Mercè Montalà
Try for $0.00

$8.99 a month after 30 days. Cancel anytime.

Buy for $17.99

Buy for $17.99

La pianista es una densa e inteligente, pero amarga, inmersión en la vida de una mujer cuya forzada soledad y sordo sufrimiento es paradigma de muchas vidas de mujer.

Erika es una pianista frustrada que ejerce de profesora de piano y siempre ha vivido bajo la sombra de una madre posesiva y absorbente. Vencida por un fracaso que no es sino trasunto de una derrota mayor, la de escapar de un dominio indeseado, y presa en la telaraña de sus inhibiciones y de una perpetua vigilancia, Erika ha aprendido a ser austera y severa. Esta situación toma un curso muy diferente cuando conoce a un alumno que se enamora de ella. Entonces, a través de su frágil psicología, de su tortuosa inexperiencia en las relaciones humanas, comienzan a abrirse paso las fantasías acunadas y nunca dichas, en las que se mezclan dominio y subordinación, placer y sufrimiento.

Please note: This audiobook is in Spanish.

©1983 Elfriede Jelinek (P)2022 Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.
Genre Fiction Literary Fiction Women's Fiction

Critic reviews

"Para mujeres y hombres como Jelinek el oficio de escribir revalida y consolida su posición de absoluta excepcionalidad en los tiempos que corren." Jordi Llovet, El País

People who viewed this also viewed...

The Piano Teacher Audiobook By Janice Y. K. Lee cover art
The Piano Teacher By: Janice Y. K. Lee
The Children of the Dead Audiobook By Elfriede Jelinek, Gitta Honegger - translator cover art
The Children of the Dead By: Elfriede Jelinek, and others
All stars
Most relevant
La pianista no es una experiencia placentera… es una inmersión incómoda, casi claustrofóbica, en la psique de una mujer profundamente fragmentada. Es un libro que no te toma de la mano: te encierra con Erika y te obliga a habitar su mundo, uno donde el deseo, el control y la identidad están completamente distorsionados.

Erika Kohut no es un personaje fácil de amar ni de odiar. Es ambas cosas al mismo tiempo. Hay momentos en los que provoca rechazo, otros en los que duele profundamente. Y ahí está uno de los mayores logros de la novela: su humanidad incómoda. Erika no es monstruo ni víctima pura, sino una mujer moldeada por años de represión, control materno y una incapacidad aprendida para amar de forma sana.

La relación con su madre es, sin duda, uno de los elementos más perturbadores del libro. No se trata solo de control, sino de una invasión total de su identidad, un tipo de violencia psicológica que deja cicatrices invisibles pero profundas. A partir de ahí, todo lo que Erika intenta construir —incluido su deseo— nace deformado.

El encuentro con Klemmer no es una historia de amor fallida, sino el choque entre dos formas de incomprensión. Él no la ama, la idealiza. Ella no sabe amar, solo sabe replicar el lenguaje del control con el que fue criada. El resultado no es liberación, sino una tragedia emocional que se siente inevitable.

El estilo narrativo es denso, repetitivo y deliberadamente sofocante. Puede resultar agotador, incluso frustrante, pero cumple su propósito: hacerte sentir atrapado, igual que Erika.

Y luego está el final.

Un final que no ofrece catarsis, ni justicia, ni cierre. Solo continuidad. La vida sigue como si nada hubiera pasado, y eso resulta más cruel que cualquier acto violento. Es un cierre que incomoda, que deja enojo, que te hace desear algo más… algo que rompa el ciclo.

Quizá por eso no alcanza las cinco estrellas.

Porque aunque es una obra poderosa, honesta y brutalmente bien construida, deja esa sensación de asfixia sin salida. Uno no pide un final feliz… pero sí, tal vez, un destello de ruptura. Un momento donde Erika pudiera, aunque sea por un instante, reclamar su propia existencia.

Aun así, es un libro que se queda. Que incomoda. Que provoca. Y que, sobre todo, no se olvida.

Erika no era un monstruo

Something went wrong. Please try again in a few minutes.