Tango a medianoche (Novela años´20) Audiobook By Isabella Marín cover art

Tango a medianoche (Novela años´20)

Virtual Voice Sample

Get 30 days of Standard free

Auto-renews at $8.99/mo after 30-day trial. Cancel anytime
Try for $0.00
More purchase options

Tango a medianoche (Novela años´20)

By: Isabella Marín
Narrated by: Virtual Voice
Try for $0.00

$8.99 a month after 30 days. Cancel anytime.

Buy for $4.99

Buy for $4.99

Background images

This title uses virtual voice narration

Virtual voice is computer-generated narration for audiobooks.
Jazz.
Riqueza.
Los felices años ´20.
Todo es una fiesta.
Menos para Ingrid.

Atrapada en un matrimonio de conveniencia. Profundamente infeliz. Hasta que él le pide un baile.

«¿Nick? ¿Qué Nick? En ese momento, ni siquiera era capaz de recordar su rostro. Solo podía ver los ojos azules de Hardy, siempre clavados en los míos.
Las voces se apagaron. Me negaba a seguir escuchándolas. Ese era mi momento. Mi noche. ¡Mi tango! Ellos no existían para mí. Ni mi mundo dorado, ni mi matrimonio resquebrajado, nada existía, salvo Hardy y yo.
Me dobló hacia abajo y se inclinó sobre mí, mirándome la boca como si fuese lo más asombroso que hubiera visto nunca. Creo que nos quedamos así unos cuantos segundos más de la cuenta, su cuerpo inclinado sobre el mío, su mirada oscilando entre mis labios y mis ojos, su respiración sofocada desvelando lo abrumado que se sentía.
Sin duda, todo el mundo nos estaba observando, pero yo me sentía como si estuviésemos solos en ese hotel. Hardy me incorporó lentamente, su mano se deslizó por mi hombro y bajó a lo largo de mi brazo. Me arañó con suavidad la muñeca con las puntas de las uñas, y arrastró la palma por la mía hasta que nuestros dedos se entrelazaron. Estímulos eléctricos se propagaron a través de mis venas, se expandieron e impactaron con brutal fuerza contra mi estómago, que se contrajo, a la vez que mi aliento se descontrolaba».

Deseos prohibidos.
Un escándalo jamás visto en la alta sociedad de Nueva Orleans.

¿Quién es ese hombre y cómo se atreve a jugar así con Nick Fairbaks? ¿Es que no sabe que nadie puede tocar sus juguetes? Mucho menos un palurdo de Maine.
No reviews yet